El Blog de Gerard Garcia-Gassull





Imagínese que Usted es un joven profesional que ha sido capaz de desarrollar una interesante carrera en una o varias compañías internacionales. Y que además ha tenido la oportunidad de enfrentarse a situaciones en las que la gran estructura de la empresa no ha sido capaz de dar la solución sin Usted. 

Probablemente en un determinado momento se planteará que le falta algo más a su vida profesional de éxito y eso es disponer de tiempo para encontrar una empresa que adquirir y el capital para afrontar esa adquisición. 

Pues bien, para dar respuesta a esas expectativas surgieron hace ya hace 30 años en Estados Unidos y en Canadá los fondos de búsqueda (o “search funds” en su expresión en inglés). 

El “search fund” no es otra cosa que la acumulación de capitales proporcionados por varios inversores a un joven (o varios) emprendedor para financiarle en la búsqueda y posterior adquisición de una compañía de tamaño mediano o pequeño pero que ofrezca un interesante potencial de crecimiento, gracias a la gestión que se espera que vaya a realizar ese joven talentoso. 

En España el vehículo societario es la corporación mercantil clásica en su forma de sociedad limitada. A través de la misma se crea un modelo colaborativo que combina el talento del emprendedor con la capacidad económica y el apoyo de un grupo de inversores. 

El propósito de esta unión es localizar una compañía con un negocio sólido y bien establecido y que ofrezca un historial de rentabilidad y crecimiento continuado. Para que esta operación vaya a materializarse el objetivo será localizar una compañía que quede por debajo del alcance del capital privado, esto es, empresas con ingresos entre 5 y 30 millones de euros y un EBITDA de entre 1 y 3 millones de euros. 

Este modelo colaborativo viene a ofrecer una TIR o retorno medio anual para sus inversores del 36,7%. 

Por su parte, para aquel empresario que considera que su interés por continuar al frente de la empresa ha disminuido o siente que ya no tiene las energías para liderar su empresa y no tiene un plan de sucesión definido, el fondo de búsqueda le ofrece una solución idónea para asegurarle la continuidad y éxito de su negocio. De este modo se consigue la comunión entre el empresario que cede el testigo del liderazgo a un emprendedor joven que comparte sus valores y su visión a largo plazo. 

| Los fondos de búsqueda como palanca para transformar a un joven ejecutivo en propietario y CEO de una empresa |

El fondo de búsqueda constituye una joint venture por medio de la cual el profesional que lo lidera tendrá la oportunidad de desarrollar su potencial en el proceso de búsqueda de capital inversor, análisis de industrias y compañías, negociación, financiación y compraventa de empresas. 

Tienen el cariz de líder o “buscador” aquellos jóvenes que han desarrollado con éxito una limitada experiencia gestora en la operativa de una empresa o incluso quienes han desarrollado varios años de experiencia en una empresa relevante para la búsqueda y, además, han cursado un MBA en una prestigiosa escuela de negocios.

El “buscador” alcanzará con este proyecto no sólo dirigir una empresa sino también una participación significativa (hasta el 25% ó incluso 30%) y conseguir un retorno significativo si se produce la venta de la empresa, pudiendo llegar a significar más de 5 millones de euros. 
De este modo el buscador y los inversores que le apoyan optan por una vía más segura que las Startups o el inicio de un negocio desde el principio. 

| El sucesor idóneo para el empresario que desea retirarse, recibiendo una adecuada valoración por su negocio y asegurando la continuidad del mismo |

Frente al reto de “morir con las botas puestas” el empresario puede poner en valor la compañía a la que ha dedicado tantos esfuerzos gracias a una propuesta de un “buscador” cuando se acerca el momento de su jubilación y no existe una sucesión clara. 

La negociación de venta con un emprendedor/buscador es más flexible que frente a otro tipo de comprador y permite que ambos trabajen en estrecha colaboración, manteniendo la confidencialidad, para encontrar el modo más óptimo en el que desarrollar la transacción. 




Las sociedades que tengan una titularidad real a favor de una persona física deben realizar la correspondiente declaración de la titularidad junto con la presentación de las cuentas anuales, tal y como exigen los Registros Mercantiles. 

La titularidad a la que se refiere debe ser en favor de personas físicas de forma directa o indirecta siempre que represente más del 25 % del capital social de la Compañía.

Dicha obligación viene dispuesta en la Orden JUS/319/2018, de 21 de marzo, por la que se aprueban los nuevos modelos para la presentación en el Registro Mercantil de las cuentas anuales de los sujetos obligados a su publicación; la cual entró en vigor el pasado 28 de marzo. 

Antes de la Orden, la identificación se hacía en escritura notarial, quedando entre el cliente y el notario. Así mismo, el encargado del traslado de la información sobre la titularidad real a la autoridades correspondientes era el Notario, a través de la Base de datos de Titular Real. 

Tal y como se establece en la Orden citada, se entiende por "Titular real a la persona o personas físicas que en último término posean o controlen, directa o indirectamente, un porcentaje superior al 25 por ciento del capital o de los derechos de voto de una persona jurídica, o que por otros medios ejerzan el control, directo o indirecto, de la gestión de una persona jurídica".

En el caso de que el control sea indirecto por medio de una persona jurídica deberá indicarse la identidad de esta. 

Por tanto, no se trata de una obligación general para las sociedades, sinó para aquellas que tengan la titularidad real indicada anteriormente; los llamados titulares asimilados pueden remitirse a los libros del propio Registro Mercantil. Una vez realizada la declaración, para los próximos ejercicios solo deberá cumplimentarse de nuevo el formulario si se ha producido algún cambio en la titularidad real. 

El motivo de esta novedad es la transposición de la Directiva (UE) 2015/849 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2015, relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo. Ésta se dentra en el nuevo  formulario que tiene el objeto de declarar la «identificación del titular real de la sociedad».

Otra de las novedades viene dada por la Directiva 2014/95/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2014, por la que se modifica la Directiva 2013/34/UE en lo que respecta a la divulgación de información no financiera e información sobre diversidad por parte de determinadas grandes empresas y determinados grupos. Cuyo fin es identificar los riesgos relativos a la sostenibilidad, así aumenta la confianza de inversores, consumidores y de la sociedad, por ello incrementa la divulgación de información no financiera, como pueden ser los factores sociales y medioambientales.

Asi mismo, en cuanto a las Instrucciones de cumplimentación, se modifican las circunstancias que permiten la utilización del modelo abreviado.

El Blanqueo de Capitales encarna un peligro enorme tanto para los países como para sus instituciones financieras. Es de especial transcendencia combatir el Blanqueo de Capitales siguiendo la línea de control y reforzando la normativa. La exigencia de declarar la "titularidad real" es esencial para identificar a las personas físicas que ejercen el control de las sociedades y que se encuentran detrás de sus transacciones. 

Es necesario estar al nivel de la normativa y de la lucha internacional.






El principio de regularización íntegra de la situación tributaria indica que tanto los elementos beneficiosos como los perjudiciales deben tenerse en cuenta a la hora de regularizar la situación por parte del obligado tributario. De este modo se regulariza la situación de forma integral. 

Si tras la comprobación tributaria se declara lo que es gravoso sin tener en cuenta los aspectos positivos, significa que puede enriquecerse injustamente a la Administración y por tanto, ir en contra del principio de justicia que persigue nuestro sistema tributario. 

Es necesario atender a todos los componentes que conforman el ámbito material sobre el que se desarrolla la actuación inspectora de carácter parcial.

Así lo indica la Audiencia Nacional en su Sentencia número 163/2015 de 26 de octubre. En este caso concreto, la parte demandante defiende que el cómputo de los beneficios obtenidos ha sido incorrecto dado que determinados costes y algunos impuestos no fueron tenidos en cuenta en la comprobación tributaria. 

Dicha pretensión es estimada por la Audiencia indicando que no es posible, por parte de la Administración, resguardarse en el hecho de que la comprobación tributaria tuvo carácter parcial. La integridad de la regularización debe mantenerse independientemente del carácter general o parcial de ésta, evitando así que la Administración se enriquezca injustamente. 

Por ello, en el fallo de la Sentencia se declara nula la liquidación tributaria en cuestión y se establece así la obligación de realizar una nueva liquidación teniendo presente para el cálculo de la ganancia patrimonial regularizada, la deducción de las cantidades satisfechas en concepto de Impuestos. 

En la misma línea se pronuncia el Tribunal Supremo en Sentencia de 12 de diciembre de 2013. Indica que es de obligada aplicación el principio de íntegra regularización de la situación tributaria, alcanzando ambos aspectos, negativo y positivo, para el obligado tributario. Por tanto, cuando un contribuyente ha sido sometido a una comprobación tributaria se debe proceder a la liquidación teniendo en cuenta todos los componentes. 

En definitiva, es ineludible atender todos los componentes que conforman el ámbito material sobre el que se lleva a cabo la actuación inspectora, esta es la forma de garantizar el principio de justicia que debe perseguir nuestro sistema tributario.  






Los abogados españoles, como muchos otros profesionales de otros ámbitos, en ocasiones tienen dificultades para expresarse en inglés. Uno de los errores es acudir a la traducción literal del español al inglés sin revisar previamente el diccionario, además los “false friends” complican la cosa más todavía. 

Los “false friends” son muy comunes y abundan tanto en el ámbito legal y tributario como en el trato cotidiano del inglés, y éstos pueden dar lugar a confusión.  

A continuación ofrezco algunos ejemplos:

i. Annual Accounts: 

Esta expresión simplemente no existe en inglés. Literalmente no quiere decir absolutamente nada. Déjenme que resulte tan categórico puesto que es probablemente el error más común de los abogados españoles y muchas veces es difícil de convencerles de que es un error. 

Annual Accounts viene de Cuentas Anuales que es una nomenclatura creada por el derecho mercantil español para referirse al conjunto que forman los estados financieros (balance y cuenta de pérdidas y ganancias), la memoria (el informe que acompaña a los estados financieros) y otros documentos de inclusión obligatoria en las Cuentas Anuales que se presentan anualmente al Registro Mercantil. 

La forma correcta de referirse en inglés a las Cuentas Anuales es Financial Statements. 

ii. Social Statutes: 

En una muestra más del divertido ingenio ibérico se traduce “los Estatutos Sociales” (que no es nada más que un nombre poco afortunado para referirse a las reglas que rigen el funcionamiento de una corporación entre sus socios y de estos a la compañía) como Social Statutes cuando lo correcto es llamarles “Articles of Association”. Hay gente para todo. 


iii. Tax declaration: 

La declaración de impuestos, esto es, el documento que recoge los actos o resúmenes económicos que componen el hecho imponible para su presentación a las autoridades tributarias se menciona como “tax return”. 

iv. Models: 

Bueno, las modelos deben encontrarse en la pasarela de la moda porque si a lo que se refiere es al modelo de declaración, que se aprueba cada año para los impuestos, debe referirse a ellos como “Tax Form” (los sudamericanos suelen hablar de Forma Tributaria en una muestra muy graciosa de que el false friend inverso también existe).

v. Tax inspection: 

Al acto de revisión de los impuestos en español le llamamos “inspección fiscal” porque así lo denomina la Ley. Ahora bien, en inglés debe decirse “tax audit”.

vi. Tax deduction: 

En el sistema tributario español la cuota íntegra (el resultado de aplicar el tipo de gravamen al hecho sujeto a impuesto) se ve reducido por alguna circunstancia que la Ley denomina como “deducción”. Ahora bien, referirse a esa deducción como “tax deduction” es incorrecto pues en inglés se entiende por tal los gastos deducibles y no la minoración de la cuota íntegra. 

El modo correcto de referirse a la deducción fiscal es decir “tax credit”. 

vii. IRS (Internal Revenue Service): 

Hay quien habla de IRS para referirse a la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Dado que esta mención establecida por la Ley no admite traducción al inglés lo correcto es referirse a la AEAT como “Spanish tax authority”.


viii. Tax Convention: 

Los Convenios Fiscales (esto es, los acuerdos para regular el tratamiento fiscal de las operaciones económicas entre empresarios y/o particulares situados en diferentes países) debe traducirse por Tax Treaty.  

ix. Compensation: 

La forma correcta de decir que un hecho económico se compensa con otro es “offset”, jamás se debe utilizar “compensation”. 

x. Presentation: 

En realidad debe decirse “submission” ya que el concepto es que la declaración de impuestos se somete a la revisión de la autoridad tributaria cuando se presenta. En ese sentido el concepto es diferente al que opera en España pues la declaración de impuestos se presenta y, si no media una inspección fiscal, a los 4 años prescribe la capacidad de revisión por parte de la autoridad tributaria y el impuesto declarado deviene en definitivo. 

Por el contrario, en el sistema británico la declaración de impuestos se entrega y es objeto de revisión en todo caso. A raíz de esa revisión, el contribuyente sabe si su declaración ha sido aceptada. Por eso se habla de “submission”. 


xi. I can hardly recommend that: 

Esta frase la solté yo al final de una larga conferencia telefónica discutiendo una cuestión espinosa del IVA. Pretendía decir que estaba dando la mejor de mis recomendaciones cuando en realidad lo que decía es que apenas (hardly) lo recomendaba. La forma correcta es decir “I strongly recommend”. 

Hay que tener cuidado con el uso de estas palabras,  pueden dar lugar a malentendidos.