El Blog de Gerard Garcia-Gassull


Vuelve a recuperarse la discusión sobre la amnistía fiscal que aprobó el Gobierno de España en el año 2012

Les críticas se refieren a si se recaudó menos de la mitad de lo esperado, si se dieron demasiadas facilidades a los contribuyentes que la realizaron y si gracias a la amnistía su situación fiscal ha mejorado.

Nada más lejos de la realidad, la amnistía fiscal fue la más eficiente operación de distracción de los contribuyentes españoles, frente a un clamoroso agujero legal que venía perdurando desde hace años en la Ley General Tributaria. 

Resulta que desde hace unos años los contribuyentes estaban regularizando mediante complementarias los últimos cuatro años de los saldos acumulados por ellos o por sus padres en el exterior, sin necesidad de preocuparse de otra cosa que de pagar los impuestos por rendimientos netos del periodo abierto a inspección.

De este modo todos los saldos con antigüedad superior a 4 años se convertían en saldos legales sin necesidad de pagar un céntimo por ellos. Y la Administración Tributaria no solo lo sabía. Era tan claro que lo sabía, que el número de regularizaciones voluntarias por grandes patrimonios iba en aumento y había que encontrar una forma de obtener algún ingreso por ello. 

La amnistía fiscal fue el instrumento para distraer la atención de los contribuyentes y enfocarlos a un pago, aunque fuera misérrimo, por aquellos impuestos que habían dejado de pagar. Y digo misérrimo porque el periodo de regularización en el año 2012 coincidía con la mayor crisis financiera mundial conocida hasta la época. 

De este modo cualquier contribuyente con patrimonios financieros en el exterior tenía créditos fiscales a compensar con futuros rendimientos positivos obtenidos en el citado periodo de prescripción. Es más, los contribuyentes habían soportado retenciones del 35 por ciento por lo que se conoce como tasa Ecofin. 

En aquellos casos en que los asesores nos entretuvimos en calcular que le salía más a cuenta al contribuyente si acogerse a la amnistía o presentar complementarias por los últimos 4 años los resultados no dejaron lugar a dudas:

| Las complementarias aun cuando abrieran el periodo de prescripción eran muchísimo mas interesantes y daban un resultado más positivo que la utilización de la amnistía |

Entonces, ¿Por qué tanto escándalo? 

En mi opinión pueden haber varias razones. La primera, Hacienda no desea que se extiende la idea de que todas sus grandes operaciones de marketing son un engaño o que tienen gato encerrado. La segunda, es porque la amnistía fiscal vino acompañada de las medidas especiales de la lucha contra el fraude fiscal y, en concreto, por los quebraderos de cabeza que nos está dando el formulario 720. 

Este formulario y su régimen sancionador tan extraordinariamente gravoso han sido cuestionados por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y probablemente de lugar a una sentencia que de un modo u otro condene al estado español a reducir ese nivel tan gravoso de sanciones. 

Si el Estado nos dijera ahora que la amnistía no fue nada más que un engaño para recaudar 1500 millones de euros, ya que de otra forma no se hubiera recabado ni un solo céntimo, estaría perjudicando su imagen ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la defensa del régimen sancionador actual.

Por tanto, parece ser que más vale callar y esperar la sentencia.




Si habías quedado en compartir un décimo de lotería y después decides quedarte con el premio, estás cometiendo un delito de apropiación indebida. 

Así ha sido establecido en Sentencias como la Sentencia del Tribunal Supremo núm. 219/2007 (Sala de lo Penal) de 9 de marzo y en la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Penal) núm. 119/2016 de 22 de febrero, entre otras. 

¿Quiénes cometen el delito de apropiación indebida?

Aquellos que en perjuicio de otro, se apropien para sí mismos o para un tercero de dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble, que hayan recibido en depósito, comisión, custodia, o bien, que les hubieran sido confiados en virtud de otro título que produzca la obligación de entregarlos o devolverlos. Así mismo, también será cometido por aquéllos que nieguen haber recibido dichos bienes.

Podemos observar que lo que se pretende proteger es el patrimonio, es decir, la propiedad de un tercero, además a través de la comisión de este delito se está quebrantando el principio de confianza que debe presidir toda relación contractual. 

| Es requisito indispensable que se posea el décimo de lotería de forma legítima |

El poseedor del décimo de lotería que no quiere compartir el premio se excede de las facultades que le han sido otorgadas e incumple la obligación de gestionar la entrega del premio, por ello, su posesión se convierte en ilegítima. 

Se exige ánimo de lucro, es decir, consciencia de la posesión ilegítima y voluntad de incrementar su propio patrimonio. 

¿Hay pena de cárcel para este delito?

Se establecen las mismas penas que para el delito de estafa, imponiendo una pena de prisión de 6 meses a 3 años; dado que ya no existen las faltas en el Código Penal, cuando la cuantía no supere los 400 € la pena que corresponde es la de multa de 1 a 3 meses.


Depreciación de la cartera que en su momento fue deducible: Legislando con efectos retroactivos


El Gobierno ha decidido que las depreciaciones de cartera tomadas desde el año 2008 a 2012, y que en su momento fueron fiscalmente deducibles, dejen de serlo. 

Así ha sido establecido mediante el Real Decreto-ley 3/2016 del pasado 2 de diciembre. Esta es una norma muy grave ya que tiene efectos retroactivos y que indudablemente va a afectar a los contribuyentes. 

Para ello ha establecido un régimen de reversión a 5 años con inicio en el año 2016:

Esto quiere decir que la pérdida contable que en su momento se registró y que se consideró deducible (porque la Ley del Impuesto sobre Sociedades vigente así lo disponía) deberá integrarse en la base imponible mediante un ajuste fiscal positivo, a razón de un 20% anual (desde 2016 a 2020). 

El nuevo resultado contable ajustado podrá ser compensado con bases imponibles negativas con las siguientes limitaciones:

a) Si en el año en que se registraron las depreciaciones estas supusieron al menos el 90% de los gastos incurridos, la base imponible negativa que todavía se conserve será compensable en su totalidad. 

b) Si la depreciación no representó el 90% de los gastos incurridos, la compensación de las bases imponibles negativas sufrirá las siguientes limitaciones, según la cifra de negocios del año en curso:

a. Menos de 20 millones de euros: Compensación del 70% de bases negativas.
b. Entre 20 y 60 millones de euros: Compensación del 50% de bases negativas. 
c. Más de 60 millones de euros: Compensación del 25% de bases negativas. 


Esto pudiera significar que aquellos contribuyentes que registraron depreciación de cartera y además gastos financieros y diferencias negativas de cambio, no alcancen el mencionado 90% y que en los años 2016 a 2020 deban reconocer un ajuste fiscal positivo por el que deban tributar, ya que la base imponible negativa solo será compensable en parte. 

Los asesores fiscales disponemos de muy pocos días para advertir a los clientes que hay que revisar las declaraciones de impuestos de los años 2008 a 2012 para que, si es necesario, puedan efectuar las provisiones de tesorería con las que afrontar el pago adicional de impuestos del próximo julio 2017 y de ahí en adelante. 

La revisión debe iniciarse en el año 2008 porque fue en ese año cuando se aprobó el artículo 12.3 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades que venía a establecer una regla distinta a lo que dispone el Plan General de Contabilidad. Y esa revisión no debería ir más allá del 2012 porque a partir del 2013 se eliminó la deducibilidad fiscal de cualquier depreciación de cartera (queda a salvo la pérdida cuando se produce la venta o liquidación de la filial). 

Para las compañías disueltas en el año 2016, la reforma afecta tan solo a las que la disolución se haya inscrito en el Registro Mercantil a partir de la fecha de publicación de este Real Decreto-ley en el BOE (el 2 de diciembre de 2016).